Carlos Ballén Turriago.
Presidente.
Deliciosa embarrada.
La oscura noche del sábado 7 de noviembre, solo acompañada por el fuerte ruido de las grandes gotas de agua que a torrentes caían evocando un nuevo diluvio, presagiaba una dominical jornada muy la embarrada.
Los tibios rayos de sol que con el amanecer fueron apareciendo en el horizonte, iluminaban las montañas tutelares del cercado de los zipas y fueron dejando entrever cómo se levantaba la niebla para mostrar una hermosa mañana propicia para la labor que nos esperaba.
Sin embargo, nada aseguraba que así fuera, por lo que empezamos a conocer la primera situación adversa: Maria Paula, presidenta de Interact que desde tiempo atrás quería participar de este evento de servicio e integración rotaria en la semana mundial interactiana, había enfermado desde el día anterior y era muy riesgoso atreverse a acompañarnos. Similar experiencia anterior le había llevado a una hospitalización por bronconeumonía por lo que Yaneth, su preocupada madre, con justa razón no le autorizó salir. Idéntico inconveniente afrontó Leydi, también del Club Interact, quien por tener que ponerse al día en su trabajo de español, tampoco obtuvo permiso de sus padres para formar parte de esta comitiva.
En punto de las 8, hora prevista para el encuentro en el parque de La Esperanza, muy cumplida como siempre, acudió Claudia Astrid, recién reintegrada al Club Rotario y con unos fervientes deseos de brindar toda su capacidad de servicio en las actividades del club. Afanada por la ausencia de los demás que no aparecían en el lugar, llegó a pensar que el mal clima había hecho suspender el evento. Pero para alegría de todos, el astro rey se hizo presente y con él los demás miembros Rotarios e Interacts que habían confirmado su participación. Entre tanto, en compañia de Diana, la joven ingeniera encargada de indicarnos los pormenores del trabajo a desarrollar, los integrantes del Club Rotaract, como ha sido su costumbre, muy puntuales esperaban unidos la partida en el otro punto de encuentro: las oficinas de la EAAAZ. Con ellos también estaban los pequeños Felipe Castañeda Poveda, Juan Andrés Cruz Arias y Juan Esteban Duque, hijos de socios Rotaract y excelentes prospectos para que a su momento integren el futuro Rotary Kids. Sus responsables padres aplican el principio rotario según el cual el ejemplo es la única forma de enseñarles y lo han puesto en práctica. Felicitaciones!
Una vez más unidos, los tres clubes de la familia rotaria, iniciamos el recorrido hacia el encuentro con la quebrada La Hoya, en la vereda El Empalizado, en una de las cumbres zipaquireñas que nutren de agua pura a los habitantes de la vereda y a la planta de tratamiento de agua Galán, para la parte oeste del casco urbano del municipio.
La siguiente situación con cara de adversa que se hizo presente, fué la embarrada, si, la embarrada a la que estábamos abocados pues el agua aposada sobre la vía en el punto de descenso a la bocatoma del acueducto veredal no nos dejaba otra opción: embarrarnos; al fin y al cabo desde el principio se presagiaba que así sería por lo que sin remilgos, todos embarrados, por el lado del axhuberante cultivo de papa que nos separaba, fuimos desfilando a conocer de cerca la bocatoma y poner nuestros pies en el sitio donde empezaríamos la tarea prevista: arborizar parte de la ronda de un afluente de la quebrada La Hoya, un poco descuidada y suplicante de ayuda para sobrevivir en el duro verano que se avecina.
Previo a nuestra llegada, lo habían hecho algunos muy queridos colaboradores de la EAAAZ dirigidos allí por Ricardo, quien ha sido el soporte de las actividades del programa de agua potable y nuestro capacitador en la visita que hicimos a la planta de tratamiento del acueducto regional de Zipaquirá hace algunos meses. Ellos habían iniciado el proceso de deshierbe para facilitar la localización de los mejores sitios para sembrar los árboles donados por el Club Rotaract en el día del árbol. También aguardaba nuestro arribo el gentil equipo periodístico de televisión de la EAAAZ.
Eran más de las nueve cuando iniciamos la faena ... cada uno quería ser el primero en sembrar su propio árbol. Los alisos rotaractianos estaban muy pequeños para este desprotegido lugar con muy alto nivel freático; entonces se cambiaron por cedros y sietecueros, éste último, árbol oficial de Zipaquirá, que se encontraban acomodados en la volqueta de la empresa de acueducto. El primero del Club Rotario en cumplir su propósito y sembrar el primer arbol sietecueros del día fué Omar, quien buscó el punto más alto y sombrío de la pequeña planada que sirve de base para la bocatoma del no tratado acueducto rural.
Le siguió Pilar sembrando un cedro y pues ni modo, continué yo con un sietecueros, para proseguir Astrid con otro y terminar con Carlos Linares quien por estar ahoyando el terreno para agilizar la siembra, finalizó con las manos ampolladas pero seguramente con el corazón henchido de satisfacción y felicidad por haber cumplido a cabalidad su tarea, junto con Nubia, su colaboradora esposa, y sus hijos Kike y Carlos Jr., miembros del Club Interact.
Simultáneamente, del Club Rotaract, Jhon Jairo Ramírez también abría hoyos y Sandrita y Felipe eran los primeros en sembrar un sietecueros, seguidos por Alex y Juan Esteban; Liliana, Marce Arias, Marcelita Poveda, Jhon Jairo Castañeda, Julián y Pablo no descansaban en la preparación, traslado y plantación de los árboles; los kids también colaboraban con Natalia, Heydi, Carlos y Kike del club Interact en su propia siembra; el grupo de la EAAAZ limpiaba el terreno para facilitar la tarea y periodista y camarógrafo se recreaban con las acciones allí desarrolladas.
Cuando el espacio disponible se copó, iniciamos el ascenso para encontrar un afluente de la quebrada que justo allí desedemboca e iniciar la limpieza de su ronda y la siembra de más árboles de especies nativas diversas. Los jóvenes rotaractianos organizaron el pasamanos de plantas para trasladarlas del camino a los bordes del afluente.
En este punto llegan del Club Rotario Julían, Clarita y sus hijos, quienes aportan otro lote de árboles para la siembra. En esta ocasión, nuestro habitual entrevistador del kanal de la sabana pasó a ser el entrevistado de la televisión local. Terminadas sus declaraciones, no dió espera para ponerse al día con la tarea prevista y se acomoda el atuendo requerido para iniciar la tarea de limpieza con la guadañadora.
El sol y la suave brisa seguían quemando la piel de quienes no creíamos que esto allí pudiera ocurrir y no nos protejimos adecuadamente para evitarlo.
La hora de almuerzo llega para los trabajadores quienes temporalmente se retiran y el equipo Rotaract pletórico de optimismo y sonriente por la satisfacción que les brindó su obra desarrollada excelentemente, hace lo propio, concluyendo así su participación en esta agradable jornada de integración productiva.
Minutos más tarde el equipo Interact también debe regresar y juntos muy felices salen con Carlos Linares y su querida familia.Solo quedamos rotarios, que luego de un tiempo y después del retorno del grupo de la EAAAZ, también dejamos el lugar, quedando ellos tan solo en compañía de Julián, aferrado a la guadañadora y comprometido con permanecer hasta cuando la totalidad de los árboles hubiesen sido sembrados. Casi a las tres de la tarde culminó con el rostro y los brazos de un fuerte color rosado, inocultable evidencia de su encomiable labor.
En esta forma el equipo Rotary hizo realidad un sueño de integración y productividad en la ayuda a la protección del medio ambiente, especialmente de las fuentes de agua que alimentan la población. Nos queda además, el descubrimiento de una ironía: gran parte del agua de la quebrada La Hoya es conducida a la planta de tratamiento Galán varios kilómetros más abajo, la cual surte la parte alta de la ciudad; otra parte nutre el acueducto veredal de El Empalizado y es distribuída directamente de esta toma, sin proceso alguno de potabilización y así es consumida por las familias de la vereda. Seguramente aquí se inicia actividad para hacer realidad otro sueño: dotar de una planta de tratamiento este acueducto veredal.
Finalmente, si por cualquier causa te has perdido de esta divertida y deliciosa embarrada, jornadas similares se continuarán organizando mensualmente para seguir arborizando la quebrada apadrinada y sus afluentes hasta completar su ronda. Sólo hay que estar pendiente de la próxima convocatoria, pero entretanto, la siguiente jornada de integración productiva será el 21 de noviembre, día de la Banderita Rotaria a la cual no podemos faltar, pues la meta es llenar completamente todas y cada una de las originales alcancías de La Fundación Rotaria.
En Rotary todos disfrutamos el desarrollo del ideal de servicio.